Escucha este cuento
Gratis · elige una vozAlonso era un niño muy inteligente, al que le encantaba leer y construir castillos de arena gigantes en la playa. Tenía un grupo de amigos, pero a veces, algunos de ellos, especialmente Tomás y Sofía, se pasaban de la raya. Le hacían cosquillas hasta que lloraba de risa (y luego, de exasperación), le escondían sus gafas justo cuando iba a empezar un capítulo emocionante de su libro, o le cambiaban las torres de su castillo de arena por montículos ridículos de algas.
Alonso se sentía confundido. Le gustaba jugar con sus amigos, pero no le gustaba nada cuando lo molestaban. Un día, después de que Tomás le hubiese llenado las zapatillas de arena (¡por tercera vez esa semana!), Alonso se fue a casa sintiéndose muy triste.
Su abuela Elena, una mujer sabia con una sonrisa que siempre le llegaba a los ojos, lo vio llegar. "¿Qué te pasa, mi pequeño constructor de mundos?", le preguntó, sentándose junto a él en el porche.
Alonso le contó todo sobre Tomás y Sofía, sobre las cosquillas, las gafas perdidas y los castillos de arena saboteados. "No sé qué hacer, Abuela. Quiero ser su amigo, pero no me gusta que me molesten", dijo, con la voz temblorosa.
La Abuela Elena lo miró con cariño. "Alonso", dijo, "a veces, los amigos necesitan aprender dónde están los límites. Es como construir un castillo de arena: necesitas muros fuertes para que la marea no lo arrastre. Tú también necesitas muros, un escudo invisible, para protegerte de lo que no te gusta".
Alonso frunció el ceño. "¿Un escudo invisible? ¿Cómo se construye eso?"
"Con tus palabras", respondió la Abuela Elena. "Tienes que decirles a Tomás y a Sofía cómo te sientes. Diles que te gusta jugar con ellos, pero que no te gusta cuando te hacen cosquillas sin parar o te esconden las gafas. Explícales que eso te hace sentir triste y que quieres que paren".
Alonso se sintió un poco nervioso. No le gustaba confrontar a sus amigos. Pero la idea del escudo invisible le daba valor. Al día siguiente, en la playa, Tomás estaba a punto de llenarle las zapatillas de arena otra vez. Alonso respiró hondo y dijo: "Tomás, por favor, no hagas eso. No me gusta que me llenes las zapatillas de arena. Me hace sentir mal".
Tomás se detuvo, sorprendido. Nunca había visto a Alonso hablarle así. "Pero... solo estaba jugando", dijo, con la voz un poco más baja.
"Lo sé", dijo Alonso, "pero no me gusta ese juego. ¿Podemos jugar a otra cosa?"
Tomás lo pensó un momento. "Vale", dijo finalmente. "¿Jugamos a hacer carreras hasta la orilla?"
Alonso sonrió. "¡Sí!"
Más tarde, Sofía intentó cambiar la torre principal del castillo de arena de Alonso por un montículo de algas. Alonso, sintiéndose más seguro, le dijo: "Sofía, por favor, no hagas eso. He estado trabajando mucho en esta torre y quiero que se quede así. ¿Podemos construir otro castillo juntas, cada una con sus propias torres?"
Sofía hizo un puchero al principio, pero luego asintió. "De acuerdo", dijo. Y juntas, construyeron dos castillos de arena impresionantes, cada uno con sus propias torres únicas.
Alonso se dio cuenta de que la Abuela Elena tenía razón. Usar sus palabras, construir su escudo invisible, no era tan difícil como pensaba. Y lo más importante, sus amigos lo habían escuchado. No habían dejado de ser sus amigos, solo habían aprendido a respetar sus límites.
A partir de ese día, Alonso siguió construyendo su escudo invisible. Aprendió a decir "no" cuando necesitaba tiempo para leer, a pedir espacio cuando se sentía abrumado y a expresar sus sentimientos cuando algo no le gustaba. Y aunque a veces era difícil, descubrió que era la mejor manera de mantener sus amistades fuertes y felices. Porque un buen amigo, pensó Alonso, es aquel que respeta tu escudo invisible y te quiere tal como eres.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
¿Quieres uno así, pero tuyo?
Escribe una idea (o el nombre de tu peque) y lo escribimos e ilustramos en un par de minutos.
Crear su cuento gratisGratis · Tu primer cuento, sin registrarte
¿Y si el protagonista fuera tu peque?
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
¿Te gustó este cuento?
Crea un cuento sobre la amistad donde tu hijo o hija sea el héroe
Gratis y listo en uno o dos minutos. Escribe su nombre y una idea: nosotros lo escribimos y lo ilustramos.
Crear su cuento gratisGratis · Tu primer cuento, sin registrarte
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

La Carrera de Dos Estrellitas
Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

El Ratón y el Queso de Oro
Lucas el ratón descubre un queso de oro y, con la ayuda de sus amigos, aprende sobre la importancia de la honestidad, el esfuerzo y el trabajo en equipo. Una historia infantil inspiradora y educacional que enseña valores fundamentales.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

La Semana del Aprendizaje en Reque
Un grupo de niños en Reque se une para organizar una campaña divertida y educativa durante la semana de la educación primaria en su colegio. A través de actividades como decorar las aulas, compartir cuentos interesantes y juegos matemáticos, los niños aprenden juntos mientras se divierten. Con una presentación musical, discursos inspiradores y actividades interactivas, los niños logran hacer una campaña exitosa que celebra el valor de la educación. Desde entonces, los amigos continúan aprendiendo juntos y compartiendo conocimientos cada año durante la semana de la educación primaria en su comunidad.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



