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Gratis · elige una vozCoco era un cocodrilo muy, muy comilón. Vivía en un río lleno de peces juguetones, pero Coco no solo comía peces. Comía mangos, comía sandías, ¡incluso una vez intentó comerse una bota vieja! Su barriga siempre estaba gruñendo y pidiendo más. Un día, mientras Coco tomaba el sol en una roca, vio algo extraño flotando en el agua. Era una tablilla de madera con unos dibujos raros.
"¡Qué cosa más rara! ¿Será comestible?" pensó Coco. Se acercó con cuidado y con su larga lengua pegajosa, sacó la tablilla del agua. La observó con atención. Había dos símbolos que llamaron su atención: uno era como una boca abierta hacia la izquierda (>) y el otro como una boca abierta hacia la derecha (<).
De repente, un viejo mono sabio, llamado Moni, bajó de un árbol. "¡Coco, ten cuidado! Esos son los signos de mayor que y menor que! Son muy poderosos", advirtió Moni.
Coco se rascó la cabeza con su corta pata. "¿Mayor que y menor que? ¿Qué significa eso? ¿Se comen?", preguntó Coco, con los ojos brillantes de curiosidad (y hambre).
Moni suspiró. "No, Coco, no se comen. Sirven para comparar cantidades. Por ejemplo, si tienes dos mangos (🥭🥭) y yo tengo un mango (🥭), entonces dos mangos son *mayores que* un mango. El signo > apuntaría hacia los dos mangos." Moni tomó dos piedritas e hizo una demostración en la arena.
Coco entrecerró los ojos, intentando entender. "A ver… si yo tengo cinco peces (🐟🐟🐟🐟🐟) y tú tienes tres peces (🐟🐟🐟), entonces… ¿cinco peces son *mayores que* tres peces?", preguntó Coco, apuntando con su garra a una imaginaria pila de peces.
"¡Exacto!", exclamó Moni, sonriendo. "Y si fuera al revés, si yo tuviera ocho bananas (🍌🍌🍌🍌🍌🍌🍌🍌) y tú tuvieras cuatro bananas (🍌🍌🍌🍌), entonces cuatro bananas son *menores que* ocho bananas. El signo < apuntaría hacia las cuatro bananas."
Coco pensó un momento. Una idea comenzó a formarse en su cabecita de cocodrilo. "¡Ya entiendo! Puedo usar estos signos para decidir qué comer primero!", gritó Coco, emocionado.
Ese día, Coco encontró dos montones de mangos. En un montón había seis mangos jugosos (🥭🥭🥭🥭🥭🥭) y en el otro montón había tres mangos un poco arrugados (🥭🥭🥭). Coco colocó la tablilla entre los montones de mangos, asegurándose de que el signo > apuntara hacia el montón de seis mangos.
"¡Seis mangos son *mayores que* tres mangos! Primero me comeré los seis mangos!", exclamó Coco, relamiéndose los labios. Y así lo hizo. Devoró los seis mangos en un abrir y cerrar de ojos.
Al día siguiente, Coco encontró dos sandías. Una era grande y redonda (🍉) y la otra era pequeña y alargada (🍉). Coco colocó la tablilla entre las sandías, pero esta vez, el signo < apuntaba hacia la sandía pequeña.
"La sandía pequeña es *menor que* la sandía grande. ¡Me comeré la sandía grande primero!", dijo Coco, usando los signos para tomar su decisión.
Pero un día, Coco se encontró con un problema. Había dos montones de peces. En un montón había cuatro peces (🐟🐟🐟🐟) y en el otro montón también había cuatro peces (🐟🐟🐟🐟). Coco colocó la tablilla entre los montones, pero no sabía qué signo usar. Los dos montones eran iguales.
Moni, que lo estaba observando desde un árbol, bajó y le dijo: "Coco, cuando las cantidades son iguales, usamos el signo =. Significa igual a."
Coco colocó el signo = entre los montones de peces. "¡Cuatro peces son *iguales a* cuatro peces!", exclamó Coco. "¡Eso significa que puedo comérmelos todos!", y se los comió, feliz de haber resuelto el misterio.
A partir de ese día, Coco el Cocodrilo Comilón usó los signos de mayor que, menor que e igual a para tomar decisiones sobre qué comer. Aprendió a comparar cantidades y a usar las matemáticas de una manera divertida y deliciosa. Y aunque seguía siendo un comilón, ahora era un comilón inteligente. Y Moni, desde su árbol, sonreía al ver a Coco usar su conocimiento para tomar las mejores decisiones (y comer las mejores comidas!).
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