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Gratis · elegí una vozEn el Laboratorio General de los Asperones, famoso en todo el mundo, siete científicas soñaban con lo imposible: ¡crear vida! Su mayor deseo era ver algo inerte, algo quieto, cobrar movimiento y alegría. Día y noche, con gafas enormes y batas blancas, mezclaban líquidos de todos los colores imaginables: verde brillante, azul eléctrico, rosa chicle y amarillo sol. Apuntaban fórmulas complicadísimas en pizarras gigantes, llenas de números y símbolos misteriosos.
"¡Esta vez sí funcionará!", exclamaba la Científica 1 con entusiasmo, sosteniendo un embudo lleno de líquido morado burbujeante.
Pero, una y otra vez… fallaban. Nada se movía. Nada respiraba. Los experimentos terminaban en pequeños desastres coloridos, pero nunca en vida. La Científica 2 suspiraba, limpiando una mancha verde de su mejilla. "¡Siempre hay que intentarlo de nuevo!", decía, aunque su voz sonaba un poco cansada.
Hasta que una noche, agotadas y un poco desesperadas, decidieron probar algo radicalmente nuevo. La Científica 3 reunió todos los frascos, todos los tubos, todos los recipientes llenos de sus fórmulas secretas. La Científica 4 abrió un libro polvoriento lleno de conjuros olvidados. La Científica 5 ajustó los interruptores, preparándose para la gran mezcla. Unieron todas sus creaciones, todos sus ingredientes secretos, encendieron todas las luces del laboratorio, ¡y cruzaron los dedos!
💥 BOOOM 💥
*En ese preciso instante, un grupo de niños y niñas, con batas blancas demasiado grandes para ellos, entraron corriendo al laboratorio, emocionados por ver qué pasaba.*
Una nube de humo espeso, con olor a fresa y a calcetines sucios, lo cubrió todo. Los niños tosián y reían a la vez. Cuando el humo se despejó lentamente, revelando el laboratorio ahora lleno de manchas de colores y equipos volcados… ¡una sombra se movía en el suelo! Era pequeña, temblorosa, pero definitivamente se movía.
Tenía ojos grandes, redondos y brillantes como canicas, piel arrugada de color verde lima, y una voz profunda, sorprendentemente grave para su tamaño, que resonaba en todo el laboratorio:
"¡QUIERO VIVIR!", dijo la sombra, enderezándose lentamente. Era un monstruito pequeño y desgarbado, con antenas que se movían sin control.
"¡Lo hemos logrado!", gritó la Científica 4, dando saltos de alegría. "¡Hemos creado un monstruo! ¡Y nos dice que quiere vivir!"
Al principio, las científicas y los niños del laboratorio cuidaron al monstruito como si fuera un hijo. Le enseñaron a caminar, aunque él prefería saltar. Le hablaron, contándole historias de planetas lejanos y animales fantásticos. Le cantaron canciones de cuna inventadas, llenas de rimas extrañas y melodías pegadizas. La Científica 5 le daba biberones llenos de batido de plátano, su comida favorita.
Pero el monstruito, al que llamaron "Pepito", era… impaciente. Se enfadaba fácilmente si no conseguía lo que quería al instante. No tenía paciencia para escuchar las historias completas, interrumpía las canciones a mitad, y tiraba el batido si no se lo daban lo suficientemente rápido.
Una noche, después de una pequeña discusión sobre quién debía leerle un cuento, Pepito se fue sin avisar. Simplemente desapareció. Dejó una nota escrita con letras temblorosas: "¡Me voy! ¡No tengo tiempo para esperar!"
Las científicas y los niños lloraron mucho. La Científica 6 se secaba las lágrimas con un pañuelo lleno de manchas de colores. Habían creado vida, sí, pero una vida sin paciencia, y por eso todo había salido mal.
"Aprendimos una lección importante", dijo la Científica 7, con voz suave. "La paciencia es tan importante como los ingredientes secretos".
Decidieron comenzar de nuevo, pero esta vez con calma, con cariño y, sobre todo, con mucha paciencia. Limpiaron el laboratorio, ordenaron los frascos, y prepararon un nuevo experimento. Uno que requeriría tiempo, dedicación y… la ayuda de nuevos amigos.
Y esta vez, vosotras y vosotros, los niños y niñas del laboratorio, nos ayudaréis. Juntos aprenderemos la importancia de la paciencia y el cariño, y quizás, solo quizás, ¡crearemos algo aún más maravilloso que un monstruito impaciente!
¿Quién quiere mezclar el primer ingrediente?
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