Escucha este cuento
Gratis · elige una voz¿Quieres más voces para tus propios cuentos? Pruébalas gratis en zVoiceAI →
Kevin era un niño al que a veces le daba una "arrechera astronauta". No era una arrechera normal. No, señor. Era una arrechera que lo hacía flotar un poquito, como si estuviera en el espacio. Cuando a Kevin le daba la "arrechera astronauta", su cara se ponía roja como un tomate espacial, sus manos se apretaban en puños como cohetes listos para despegar, y un zumbido suave, como el de un propulsor, comenzaba a emanar de él.
Un día, Kevin estaba construyendo una torre altísima con bloques de madera. ¡Iba a llegar hasta la luna! Estaba a punto de poner el último bloque, la bandera espacial, cuando… ¡CATAPLUM! Su hermanito, Tomás, sin querer, tropezó y la torre se derrumbó como un meteorito impactando contra la Tierra.
¡PUM! ¡La "arrechera astronauta" se encendió! Kevin sintió el zumbido, sus pies se levantaron un poquito del suelo, y su cara se puso roja como un planeta Marte. "¡Tomás! ¡Mira lo que hiciste!" gritó Kevin, con la voz temblorosa como una antena de radio que no recibe señal.
Tomás, asustado por la "arrechera astronauta" de su hermano, comenzó a llorar. Las lágrimas rodaban por sus mejillas como pequeñas estrellas fugaces.
En ese momento, llegó Marta, la abuela de Kevin y Tomás. Marta tenía una sonrisa tan cálida como el sol y un abrazo tan suave como una nube. Vio a Kevin flotando un poquito, con la cara roja, y a Tomás llorando. Supo al instante lo que estaba pasando.
Marta se acercó a Kevin y le dijo con voz dulce: "Kevin, veo que tienes una arrechera astronauta. ¿Por qué no me cuentas qué pasó?".
Kevin, aunque todavía sentía el zumbido y el calor en la cara, respiró hondo y le explicó a Marta lo de la torre de bloques.
Marta escuchó con atención y luego le dijo: "Entiendo que estés molesto, Kevin. Es frustrante cuando algo que has construido con tanto esfuerzo se derrumba. Pero, ¿crees que gritarle a Tomás va a solucionar el problema?".
Kevin pensó en eso. Miró a Tomás, que seguía llorando, con los ojos hinchados y rojos. Se dio cuenta de que su "arrechera astronauta" no solo lo hacía sentir mal a él, sino que también hacía sentir mal a su hermanito.
Marta le sugirió: "¿Por qué no respiras hondo, Kevin? Imagina que eres un astronauta en el espacio, flotando tranquilamente. Cuenta hasta diez. Y luego, podemos reconstruir la torre juntos. Incluso podemos hacerla más alta y más fuerte que antes".
Kevin cerró los ojos y respiró hondo. Imaginó que era un astronauta flotando en el espacio, rodeado de estrellas brillantes. Contó hasta diez, despacio, y sintió que el zumbido de la "arrechera astronauta" comenzaba a disminuir. Su cara dejó de estar tan roja y sus pies volvieron a tocar el suelo.
Abrió los ojos y miró a Tomás. Le dijo: "Tomás, lo siento por gritarte. No fue tu culpa. Fue un accidente".
Tomás, al escuchar las disculpas de su hermano, dejó de llorar. Sonrió tímidamente y le abrazó las piernas.
Kevin, Marta y Tomás comenzaron a reconstruir la torre de bloques. Esta vez, trabajaron juntos, con cuidado y paciencia. Marta les contó historias de astronautas y planetas mientras construían. Rieron y se divirtieron mucho.
Finalmente, la torre estuvo terminada. ¡Era aún más alta y más fuerte que antes! Kevin colocó la bandera espacial en la cima y gritó: "¡Hemos llegado a la luna!".
Esa noche, antes de dormir, Kevin le dijo a Marta: "Gracias por ayudarme con mi arrechera astronauta, abuela. Aprendí que gritar no soluciona nada y que es mejor respirar hondo y contar hasta diez".
Marta le sonrió y le dio un beso en la frente. "Recuerda, Kevin, que todos nos enojamos a veces. Lo importante es aprender a manejar nuestras emociones de manera que no lastimemos a los demás ni a nosotros mismos. Y recuerda, siempre estoy aquí para ayudarte".
Kevin se durmió pensando en astronautas, planetas y en cómo, con la ayuda de Marta, había logrado controlar su "arrechera astronauta". Y supo que la próxima vez que sintiera el zumbido y el calor, recordaría respirar hondo, contar hasta diez y buscar la ayuda de alguien que lo quisiera. Porque, al final, el amor y la comprensión son la mejor nave espacial para navegar por el universo de las emociones.
Desde ese día, Kevin aprendió a manejar su "arrechera astronauta" y a convertirla en una fuerza positiva. Cuando sentía que se acercaba, respiraba hondo, contaba hasta diez, y buscaba una forma constructiva de expresar sus sentimientos. A veces, incluso usaba su imaginación y pretendía que era un astronauta resolviendo problemas en el espacio. Y así, Kevin, el niño con la "arrechera astronauta", se convirtió en un experto en controlar sus emociones y en construir relaciones más fuertes y felices con los demás.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
¿Quieres uno así, pero tuyo?
Escribe una idea (o el nombre de tu peque) y lo escribimos e ilustramos en un par de minutos.
Crear su cuento gratisGratis · Tu primer cuento, sin registrarte
¿Y si el protagonista fuera tu peque?
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
¿Te gustó este cuento?
Crea un cuento sobre las emociones donde tu hijo o hija sea el héroe
Gratis y listo en uno o dos minutos. Escribe su nombre y una idea: nosotros lo escribimos y lo ilustramos.
Crear su cuento gratisGratis · Tu primer cuento, sin registrarte
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

La aventura de los pingüinos
Una familia visita el zoológico y descubre a un pingüino triste. Deciden hacerle compañía y, como agradecimiento, reciben una experiencia única en el zoológico. La lección aprendida: ser amables y ayudar a los demás puede marcar la diferencia.

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

La Carrera de Dos Estrellitas
Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

El monstruo de las emociones
Emilio, un pequeño monstruo con la habilidad de percibir las emociones de las personas, ayuda a Mateo a manejar sus sentimientos y aprender importantes lecciones sobre emociones.

El Tesoro de la Aventura Natural
Ernesto, un elefante aventurero, encuentra una caja misteriosa que resulta ser un mapa del tesoro. Con la ayuda de su familia, emprenden una búsqueda que los lleva a descubrir el verdadero tesoro: la belleza de la naturaleza y los momentos especiales juntos.

Tatu, el arquero campeón
Tatu, un campesino de la provincia de Buenos Aires, se convierte en un jugador profesional gracias a su talento como arquero y el apoyo de sus primas.

Miguelito y los Torniquetitos Perdidos
Miguelito, un robot que ama jugar con tornillitos, pierde uno de sus favoritos. Atrapado en su ansiedad, pierde otro tornillo. Su padre le enseña sobre la importancia de tomarse su tiempo y trabajar juntos en la búsqueda. Juntos, descubren que las cosas perdidas pueden llevarte a lugares inesperados y valiosos, mientras crean juntos un mundo lleno de imaginación.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



