Escuchá este cuento
Gratis · elegí una voz
Había una vez un niño llamado Leo, cuya curiosidad era más grande que su propia sombra. Un día, mientras exploraba el ático de su abuelo, encontró un espejo antiguo con un marco de plata tallado con figuras de extrañas criaturas. Al tocar el cristal, este se volvió líquido y Leo, sin pensarlo dos veces, lo atravesó. Se encontró de repente en la entrada de un lugar mágico conocido como 'Enigma, al otro lado del espejo'.
Lo primero que vio fue un muro inmenso que parecía no tener fin, cubierto totalmente de estrellas que palpitaban con una luz suave y rítmica. Leo caminó junto al muro hasta que encontró una abertura que lo llevó al primer pasillo. Sintió un escalofrío juguetón cuando notó que las paredes estaban llenas de cientos de ojos de colores. No eran aterradores, sino curiosos; lo observaban fijamente, siguiendo cada uno de sus movimientos con pestañeos sincronizados. Leo les saludó con la mano y continuó su camino.
El siguiente pasillo estaba inundado de espejos de todas las formas imaginables: cóncavos, convexos, circulares y cuadrados. En el centro de la galería, un espejo ovalado mostraba una imagen de Leo, pero su reflejo no se movía igual que él. Debajo de la imagen, grabadas en el marco, estaban las palabras: 'El laberinto eres tú'. Leo comprendió que sus propias decisiones y su valentía eran las que daban forma al camino.

Al salir de la sala de espejos, se encontró en el Pasillo de las Alicias. Allí, dos niñas exactamente iguales, vestidas con delantales celestes, caminaban en círculos. 'Para salir debes entrar, y para llegar debes regresar', repetían al unísono con una voz cantarina que confundía los sentidos de Leo. El niño les preguntó qué significaba, pero ellas solo sonrieron y señalaron hacia adelante.
Más adelante, se topó con una choza pequeña dentro del laberinto. Al entrar, encontró a una bruja de sombrero puntiagudo que revolvía un caldero de burbujas color violeta. '¿Cómo puedo salir de aquí?', preguntó Leo con cortesía. La bruja lo miró fijamente y respondió: '¿Acaso se puede salir de un lugar que vive dentro de tu mente?'. Leo intentó preguntar de nuevo, pero cada una de sus dudas era respondida con otra pregunta misteriosa. Sin embargo, sobre la mesa de la bruja, Leo vio una pequeña moneda de plata con el dibujo de una luna sonriente y la guardó en su bolsillo.
Al fondo del pasillo, se alzó ante él un muro colosal hecho de cartas de póker. Había ases del tamaño de puertas y sotas tan pequeñas como hormigas. Leo, recordando las palabras de las Alicias, tomó dos cartas que brillaban con un brillo especial: el Rey de Corazones y la Reina de Diamantes. Justo después, entró en el Pasillo del Conejo. El tic-tac era ensordecedor; miles de relojes de arena, de cuco y de bolsillo colgaban del techo. Entre los engranajes, Leo encontró su segunda moneda, esta vez de oro y con el dibujo de un sol radiante.

Finalmente, llegó a una mesa donde una elegante tarotista barajaba cartas invisibles. 'Tienes los elementos, pequeño viajero', dijo ella con voz profunda. 'Para cruzar el umbral final, necesitas las dos cartas del destino y las dos monedas de los opuestos: el sol y la luna. Pero ten cuidado, el último tramo es el más engañoso'.
Leo entró en el Pasillo de la Araña. Una criatura de ocho patas tejía telas de seda dorada que brillaban con promesas de tesoros y juguetes. La araña le ofrecía dulces y distracciones para que se quedara allí para siempre, olvidando su misión. Pero Leo, firme en su deseo de volver, recordó las dos cartas en su mano derecha y las dos monedas en su izquierda. Cerró los ojos y siguió caminando, ignorando las redes brillantes.
De repente, se dio cuenta de algo asombroso. El pasillo no lo llevaba a un lugar nuevo, sino que lo había devuelto exactamente al mismo muro de estrellas por donde había entrado. 'La entrada es la salida', susurró. Colocó las dos cartas de póker sobre el muro y sostuvo las dos monedas, una en cada palma. Las estrellas del muro comenzaron a girar, creando un remolino de luz blanca. Leo saltó hacia el centro del brillo y, en un parpadeo, se encontró de nuevo en el ático de su abuelo.
El espejo volvía a ser sólido y frío. Leo se tocó el bolsillo y, aunque las cartas y las monedas habían desaparecido, sintió una calidez especial en su pecho. Había aprendido que, aunque el mundo sea un laberinto confuso, siempre se puede encontrar el camino a casa si uno confía en sí mismo y no se deja distraer por las apariencias.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
¿Y si el protagonista fuera tu peque?
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
¿Te gustó este cuento?
Crea un cuento donde tu hijo o hija sea el héroe
Gratis y listo en uno o dos minutos. Escribe su nombre y una idea: nosotros lo escribimos y lo ilustramos.
Crear su cuento gratisGratis · Tu primer cuento, sin registrarte
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El misterio del tiempo perdido
Lucía y su perro Pongo se pierden en una casa abandonada, donde descubren relojes antiguos que los llevan a explorar distintas habitaciones y encontrar la salida.

Manu y el desafío de Godzilla
Un niño valiente llamado Manu enfrenta a Godzilla para proteger su ciudad, demostrando que el coraje supera cualquier desafío.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



