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Gratis · elegí una vozEn un laboratorio secreto escondido debajo de un parque de diversiones abandonado, trabajaban dos científicos chiflados: El Cerebro Oscuro y el Dr. Químico. El Cerebro Oscuro, con gafas gruesas y un pelo alborotado que parecía una explosión, siempre estaba maquinando planes malvados. El Dr. Químico, con su bata manchada de colores raros y un olor constante a azufre, era su fiel (y un poco despistado) compañero.
Su meta no era construir un robot gigante o dominar el mundo (¡al menos no todavía!). No, su objetivo era mucho más... *tenebroso*. Querían invocar al Mesías Demoniaco, una criatura legendaria con el poder de… bueno, nadie lo sabía con certeza, ¡pero seguramente sería algo malo!
"¡Dr. Químico! ¿Ha preparado la poción de portales interdimensionales?" preguntó El Cerebro Oscuro, ajustando sus gafas con una mirada intensa.
"¡Casi, Cerebro! ¡Solo me falta el ingrediente secreto!" respondió el Dr. Químico, revolviendo una mezcla burbujeante de color verde brillante en un caldero.
"¿Y cuál es ese ingrediente, Doctor? ¡No tenemos todo el día para invocar al apocalipsis!" exclamó El Cerebro Oscuro, impaciente.
El Dr. Químico se rascó la cabeza, dejando una mancha verde en su pelo. "¡Ah, sí! ¡Lo olvidé! Necesitamos… ¡una pluma de pavo real que haya estornudado!"
El Cerebro Oscuro se quedó boquiabierto. "¿Una pluma de pavo real *que haya estornudado*? ¿De dónde vamos a sacar eso?"
Justo en ese momento, Lila, una niña curiosa con una mochila llena de libros de ciencia, pasaba cerca del parque de diversiones abandonado. Oyó las voces extrañas y, como buena científica en ciernes, no pudo resistir la tentación de investigar.
Se acercó sigilosamente a la puerta del laboratorio y espió por una rendija. Vio al Cerebro Oscuro y al Dr. Químico discutiendo sobre pavos reales estornudadores. Lila no podía creer lo que oía.
"¡Esto es ridículo!" pensó Lila. "¡Tengo que detenerlos!"
Con valentía, Lila abrió la puerta del laboratorio. "¡Alto ahí, científicos chiflados! ¡No voy a permitir que invoquen a ningún Mesías Demoniaco!"
El Cerebro Oscuro y el Dr. Químico se giraron sorprendidos. "¿Quién eres tú?" preguntó El Cerebro Oscuro, frunciendo el ceño.
"Soy Lila, y soy la defensora de la ciencia... ¡y de los pavos reales estornudadores!" respondió Lila con firmeza.
El Dr. Químico, siempre un poco indeciso, parecía un poco asustado. "Ehm... ¿tal vez deberíamos repensar esto, Cerebro? Esta niña parece muy decidida."
El Cerebro Oscuro resopló. "¡Tonterías, Químico! ¡No nos dejaremos intimidar por una mocosa!" Se dirigió a Lila con una mirada amenazante. "¡Fuera de aquí, niña! ¡Este es un asunto científico serio!"
Lila sacó de su mochila un libro de ciencia enorme. "¡Ah, sí! ¿Y qué me dicen de la Tercera Ley de Newton? ¡Por cada acción hay una reacción igual y opuesta! ¡Y mi reacción a su plan malvado es… ¡un ataque de conocimiento!"
Lila abrió el libro y empezó a leer en voz alta sobre las consecuencias catastróficas de la invocación de entidades interdimensionales. El Cerebro Oscuro y el Dr. Químico empezaron a bostezar. La voz monótona de Lila, combinada con la compleja jerga científica, los estaba aburriendo hasta las lágrimas.
Finalmente, el Dr. Químico no pudo más. "¡Para, por favor! ¡Ya no puedo más! ¡Me rindo!" Se tapó los oídos con las manos.
El Cerebro Oscuro, a pesar de su intelecto superior, también estaba empezando a sucumbir al aburrimiento. "¡Está bien, está bien! ¡Nos rendimos! ¡Dejaremos de invocar al Mesías Demoniaco! ¡Solo deja de leer!"
Lila cerró el libro con una sonrisa victoriosa. "¡Esa es la actitud! Ahora, prometan que usarán su ciencia para el bien, no para el mal."
El Cerebro Oscuro y el Dr. Químico se miraron. "Ehm... lo intentaremos", dijo el Dr. Químico.
Lila asintió. "¡Bien! Y para asegurarse de que cumplen su promesa, los vigilaré." Se sentó en una silla y sacó otro libro de su mochila. "Ahora, ¿a quién le apetece una lección sobre la fotosíntesis?"
El Cerebro Oscuro y el Dr. Químico se estremecieron. ¡Preferirían enfrentarse al Mesías Demoniaco antes que a otra lección de ciencia! Pero sabían que Lila era demasiado inteligente y decidida para ser derrotada. A partir de ese día, El Cerebro Oscuro y el Dr. Químico se convirtieron en los científicos más aburridos (y obedientes) del mundo, gracias a la valiente y conocedora Lila. Y el mundo, sin saberlo, estaba a salvo de un posible apocalipsis… ¡y de un pavo real estornudador!
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