Escuchá este cuento
Gratis · elegí una voz
Había una vez, en el pequeño pueblo de Valleclaro, una niña llamada Mara que tenía una curiosidad del tamaño del cielo. Mara vivía en una casa antigua con sus dos hermanos: Bruno, que siempre llevaba una lupa en el bolsillo para observar hormigas, y Saúl, el menor, cuya risa sonaba como campanitas de cristal. Una tarde de lluvia, mientras exploraban el desván cubierto de polvo y recuerdos, Mara divisó algo brillante bajo una vieja manta de lana.
Al retirar la tela, sus ojos se abrieron de par en par. Era un cochecito de metal, de un color rojo tan intenso que parecía haber atrapado el fuego del atardecer. Tenía ruedas doradas y asientos de terciopelo azul. Lo más extraño era que, aunque parecía un juguete, tenía un volante real y una pequeña palanca con un pomo de cristal.
—¡Miren esto! —exclamó Mara. Bruno y Saúl se acercaron corriendo. En cuanto Mara puso su mano sobre el volante, el cochecito emitió un suave ronroneo, como si fuera un gatito despertando de una larga siesta. De repente, el desván comenzó a desvanecerse. Las paredes de madera se convirtieron en troncos de árboles gigantes y el techo polvoriento se transformó en un cielo de color violeta.
—¿Qué está pasando? —preguntó Saúl, agarrándose fuerte al brazo de Bruno. El cochecito empezó a crecer y crecer, hasta que tuvo el tamaño perfecto para que los tres niños se sentaran cómodamente. Mara se puso al mando, Bruno se sentó a su lado con un mapa imaginario y Saúl se acomodó atrás, con los ojos brillantes de emoción.

—¡Sujétense fuerte! —gritó Mara, y movió la palanca de cristal. El cochecito no rodó por el suelo, sino que se elevó con la ligereza de una pluma. El viaje comenzó en el Jardín de las Flores Gigantes. Las margaritas eran tan grandes como sombrillas y las abejas, que eran peludas y amigables, los saludaban con sus antenas mientras recolectaban néctar que olía a algodón de azúcar.
—¡Mira allá abajo! —señaló Bruno—. ¡Es un río de limonada! —Efectivamente, bajo ellos corría un río amarillo y burbujeante. Mara descendió el cochecito y volaron tan cerca de la superficie que pudieron sentir el aroma cítrico y fresco. Saúl sacó una pequeña taza que tenía en su mochila y, con cuidado, recogió un poco de líquido. Al probarlo, soltó una carcajada: ¡estaba dulce y muy fría!
Dejaron atrás el río y se adentraron en el Bosque de los Susurros. Aquí, los árboles tenían hojas de plata que tintineaban con el viento. Los árboles no solo hacían ruido, sino que contaban historias. Mara apagó el motor del cochecito y dejaron que la brisa los llevara lentamente. Escucharon cuentos sobre dragones que preferían comer pasteles en lugar de caballeros, y sobre estrellas que bajaban a la tierra para jugar a las escondidas en los lagos.
—Es el lugar más hermoso del mundo —susurró Saúl, casi quedándose dormido por el suave arrullo de las hojas plateadas. Pero la aventura aún no terminaba. Bruno, mirando hacia el horizonte, divisó una montaña que no era de roca, sino de nubes de colores.

—¡Mara, sube! ¡Quiero ver qué hay en la cima de la Montaña de Algodón! —dijo Bruno entusiasmado. Mara giró el volante y el cochecito rojo comenzó a trepar por el aire en espiral. Atravesaron nubes de color rosa, naranja y azul. Cada vez que pasaban por una, el cochecito se llenaba de un aroma diferente: fresa, naranja y arándano. Al llegar a la cima, se encontraron con un grupo de unicornios de crines arcoíris que saltaban de una nube a otra.
Los unicornios, al ver el cochecito rojo, se acercaron con curiosidad. Uno de ellos, el más pequeño, tocó el parachoques de metal con su cuerno y el cochecito comenzó a emitir destellos de luz. Mara, Bruno y Saúl bajaron del coche por un momento y caminaron sobre las nubes, que se sentían como saltar en un colchón infinitamente blando. Jugaron con los unicornios hasta que el sol violeta empezó a ocultarse tras el horizonte de malvavisco.
—Es hora de volver —dijo Mara con un poco de nostalgia—. Mamá pronto nos llamará para cenar. —Los tres hermanos subieron de nuevo a su vehículo mágico. Mara giró el pomo de cristal en dirección contraria y el cochecito dio un giro rápido, envolviéndolos en un torbellino de luces brillantes.
En un abrir y cerrar de ojos, el silencio del desván regresó. El cochecito volvía a ser pequeño y de metal, descansando sobre la vieja manta de lana. El cielo afuera ya no era violeta, sino del azul oscuro de la tarde. Bruno miró su lupa, que ahora tenía una pequeña mota de polvo plateado del bosque. Saúl todavía sentía el sabor a limonada en sus labios.
—¿Creen que podamos volver mañana? —preguntó Saúl en voz baja. Mara sonrió y guardó el cochecito en un rincón secreto del desván, donde nadie más pudiera encontrarlo.
—Mañana y siempre que queramos —respondió Mara—. Porque mientras estemos juntos y usemos nuestra imaginación, el cochecito siempre estará listo para viajar. —Los tres bajaron las escaleras, tomados de la mano, guardando en sus corazones el secreto de que, en un rincón de su casa, el mundo entero los estaba esperando.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
¿Y si el protagonista fuera tu peque?
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
¿Te gustó este cuento?
Crea un cuento donde tu hijo o hija sea el héroe
Gratis y listo en uno o dos minutos. Escribe su nombre y una idea: nosotros lo escribimos y lo ilustramos.
Crear su cuento gratisGratis · Tu primer cuento, sin registrarte
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El misterio del tiempo perdido
Lucía y su perro Pongo se pierden en una casa abandonada, donde descubren relojes antiguos que los llevan a explorar distintas habitaciones y encontrar la salida.

Manu y el desafío de Godzilla
Un niño valiente llamado Manu enfrenta a Godzilla para proteger su ciudad, demostrando que el coraje supera cualquier desafío.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



