Escucha este cuento
Gratis · elige una vozMateo era un niño muy curioso, pero a veces un poco terco. Le encantaba jugar con sus coches y dibujar dragones, pero hablar… ¡ay, hablar era otra cosa! A veces, las palabras simplemente no querían salir de su boca. Un día, mientras jugaba en el jardín de su abuela, encontró un mapa enrollado y atado con una cinta dorada. "¡Un mapa del tesoro!", exclamó Mateo, con los ojos brillantes. Desenrolló el mapa con cuidado. Estaba dibujado con tinta de colores y mostraba un camino a través del jardín, con símbolos extraños y dibujos divertidos. Al final del camino, una gran "X" marcaba el lugar del tesoro. Mateo siguió el mapa, saltando sobre las piedras del sendero y gateando bajo un arbusto de rosas. El primer símbolo era un sol sonriente. Al llegar al sol de piedra, una voz suave lo saludó. Era la abuela Elena, sentada en su mecedora. "¡Hola, Mateo! Veo que has encontrado el mapa del tesoro. Para seguir, debes decir la primera palabra mágica: Grandmother". Mateo frunció el ceño. "Gr...gr...grandmother?", intentó. La abuela sonrió. "¡Casi! Di Grand-mo-ther." Después de varios intentos, Mateo logró pronunciar la palabra correctamente. La abuela Elena aplaudió. "¡Muy bien! Ahora puedes continuar tu aventura". El mapa lo llevó hasta su abuelo, sentado en el banco del estanque, pescando. El siguiente símbolo era un pez. "Para seguir, Mateo, debes decir Grandfather", dijo el abuelo, con una sonrisa. Mateo respiró hondo. "Grand...fa...ther?" El abuelo asintió. "¡Inténtalo de nuevo! Grand-fa-ther." Con la ayuda del abuelo, Mateo logró decir la palabra mágica. El abuelo le dio una pequeña piedra brillante. "Esta piedra te guiará". El siguiente símbolo era una flor. Mateo sabía dónde encontrar a su mamá. Estaba en el jardín, cuidando sus plantas. "¡Mamá! El mapa dice que necesito decir otra palabra mágica". Su mamá, Sofía, sonrió. "Así es, Mateo. La palabra es Mother". Mateo intentó: "Mo...ther?" Su mamá lo abrazó. "¡Casi! Mu-ther." Después de un rato, Mateo logró pronunciar la palabra correctamente. Su mamá le dio una regadera pequeña. "Esta regadera te ayudará en tu camino". Siguiendo el mapa, Mateo llegó hasta donde estaba su papá, lavando el coche. El símbolo era un coche. "Hola, campeón", dijo su papá, Carlos. "Para seguir, debes decir Father". Mateo suspiró. "Fa...ther?" Su papá le dio un paño suave para secar el coche. "¡Inténtalo! Fah-ther." Con la ayuda de su papá, Mateo pronunció la palabra mágica. Su papá le dio una pegatina brillante de un coche. Mateo encontró a su hermana, Isabela, jugando con sus muñecas en el columpio. El símbolo era una muñeca. "Hola, Mateo. Tienes que decir Sister", dijo Isabela. Mateo hizo una mueca. "Sis...ter?" Isabela le dio una de sus pulseras brillantes. "¡Inténtalo de nuevo! Sis-ter." Mateo repitió la palabra varias veces hasta que le salió bien. Finalmente, Mateo encontró a su hermano, Diego, jugando al fútbol. El símbolo era un balón. "Mateo, para encontrar el tesoro, debes decir Brother", dijo Diego, pateando el balón. Mateo apretó los puños. "Bro...ther?" Diego le pasó el balón. "¡Vamos, inténtalo! Bruh-ther." Mateo practicó mientras pateaba el balón hasta que logró decir la palabra correctamente. Diego le dio un silbato. Con la piedra brillante, la regadera, la pegatina del coche, la pulsera y el silbato, Mateo finalmente llegó a la "X" en el mapa. Cavó un poco y encontró una caja de madera. La abrió con entusiasmo. Dentro había… ¡un libro lleno de pegatinas de animales y un paquete de galletas de chocolate! Mateo sonrió. No era oro ni joyas, pero era mucho mejor. Se sentó bajo un árbol, comió una galleta y empezó a pegar las pegatinas en el libro. Ahora, Mateo no solo tenía un tesoro, sino que también sabía decir Father, Mother, Grandfather, Grandmother, Brother y Sister en inglés. Y lo más importante, había aprendido que con un poco de esfuerzo y la ayuda de su familia, podía lograr cualquier cosa.
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